domingo, 18 de enero de 2015

Corazones con ceras de colores

 
Seguro que todos tenemos en casa una caja de pinturas de cera como esta. Colores repetidos, pinturas rotas y trozos que no se pueden ni sujetar entre los dedos de lo pequeños que son. Incluso creo que la mayoría son restos de una infancia obsesionada por conservarlo todo.

Rebuscando por casa los únicos moldes con formas que encontré fueron las hieleras de Ikea. Arriesgándome a derretirla, elegí esta de corazones. La tenemos repe y la verdad es que el color no me llamaba nada la atención. Así que puestos a estropear algo, mejor estropear algo que no nos termine de convencer.
El resultado, como sospechaba, es una hielera derretida y con trozos de pintura pegados por todas partes. Así que, para el próximo intento, usaré otro tipo de molde.

Puse en cada corazón cuatro, cinco e incluso en algunos seis trozos de pinturas de cera de diversos colores y tamaños, sin preocuparme mucho por la combinación de colores, ya que no tenía muchas esperanzas en que saliera bien el experimento.

Tras 20 minutos en el horno a 200º, lo apagué más por miedo que por haberme dado por satisfecha, ya que el molde empezaba a tomar una forma bastante pachucha y el humo que salía del horno no me daba muy buena espina.

El resultado no está del todo mal, aunque el acabado deja bastante que desear. Han quedado burbujas y ya que no todas las pinturas se han derretido al mismo tiempo, hay colores que se han comido el espacio de otros.
No se si el error ha estado en el tiempo de "horneado" o en que el molde no era el adecuado, o una combinación de ambas.

Ahora me toca experimentar con las lijas y los barnices a ver que resultado obtengo.
Sacar los corazones del molde ha sido  bastante complicado, la mayoría se me han roto en dos y algunos en tres o cuatro trozos, que no se si merecerá la pena intentar pegar. Supongo que si la silicona del molde no se hubiera derretido, el desmoldado habría sido más sencillo.
Quizás, la cantidad de ceras en cada corazón tampoco era la adecuada, quedando las formas algo finas y fáciles de fracturar.
Vamos, que la experiencia ha sido un cúmulo de despropósitos, jajaja.


 
Supongo que para el próximo intento, desecharé las hieleras de Ikea y me decantaré por los moldes de magdalenas. A ver que resulta.
                                                ;)







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